Puede haber cariño, deseo de compañía e incluso ganas de construir una vida en común sin sentir atracción sexual por otras personas. Yo prefiero explicar la asexualidad desde esa diferencia, porque evita confundirla con falta de amor, timidez o un problema que haya que corregir. Aquí aclaro qué significa ser asexual, qué lugar ocupan el deseo y el sexo, y cómo pueden construirse relaciones de pareja respetuosas.
La asexualidad no elimina la capacidad de amar ni de crear vínculos
- La asexualidad es una orientación sexual relacionada con sentir poca o ninguna atracción sexual.
- No es lo mismo que el celibato, la abstinencia o una falta temporal de deseo.
- Una persona asexual puede sentir atracción romántica, enamorarse y querer tener pareja.
- El espectro incluye experiencias como la grisexualidad y la demisexualidad.
- En una pareja, lo decisivo suele ser hablar con claridad sobre límites, consentimiento e intimidad.
Qué significa ser asexual en la vida cotidiana
Ser asexual significa experimentar poca o ninguna atracción sexual hacia otras personas. La palabra importante aquí es “atracción”: no describe necesariamente la libido, las fantasías, la masturbación ni la decisión de mantener relaciones sexuales.
Yo lo resumiría de una manera sencilla. Una persona puede reconocer que alguien es guapo, disfrutar de su compañía, sentir ternura o enamorarse, pero no experimentar el impulso de mantener relaciones sexuales con esa persona. Esa combinación no es contradictoria, aunque choque con la idea de que amor, deseo y sexo siempre van juntos.
La asexualidad se considera una orientación sexual, no una enfermedad ni una carencia personal. Según datos difundidos por RTVE a partir de una encuesta del CIS, el 0,4 % de la población española se identificó como asexual en una medición de 2023. La cifra ayuda a dimensionar el fenómeno, aunque muchas personas todavía no utilizan una etiqueta o no se sienten representadas por una encuesta.
Lo que la asexualidad no significa
Uno de los errores más habituales es pensar que una persona asexual simplemente “no ha encontrado a la persona adecuada”. La orientación no depende de que haya aparecido una pareja más atractiva, ni se modifica por insistir, presionar o vivir determinadas experiencias.
Tampoco equivale a abstinencia o celibato. La abstinencia es una conducta elegida o condicionada por determinadas circunstancias; la asexualidad se refiere a cómo aparece, o no aparece, la atracción sexual. Una persona asexual puede decidir no tener sexo, pero otra puede mantenerlo por curiosidad, placer, intimidad o para compartir una experiencia con su pareja.
También conviene distinguirla de una bajada repentina del deseo. El estrés, algunos medicamentos, la depresión, los cambios hormonales o ciertos problemas de salud pueden reducir la libido. Si la ausencia de deseo es reciente, causa malestar o supone un cambio brusco, consultar con un profesional sanitario puede ser sensato. Eso no convierte la asexualidad en un trastorno, solo permite revisar con cuidado qué está ocurriendo.
La asexualidad tampoco implica falta de emociones, incapacidad para comprometerse o rechazo de todo contacto físico. Hay personas asexuales a quienes les gustan los besos y los abrazos, otras que prefieren poca cercanía corporal y otras que sienten rechazo ante determinadas prácticas. No existe una única manera de vivirla.
El espectro asexual reúne experiencias diferentes
No todas las personas del espectro asexual viven la atracción de la misma forma. Algunas nunca la sienten; otras la experimentan de manera muy poco frecuente, débil o solo bajo circunstancias concretas. Por eso muchas personas hablan de un espectro asexual en lugar de una categoría cerrada.
| Identidad | Experiencia habitual | Qué conviene no asumir |
|---|---|---|
| Asexual | No siente atracción sexual o la siente de forma excepcional. | Que no pueda enamorarse o disfrutar de la intimidad. |
| Grisexual | Siente atracción sexual con poca frecuencia, intensidad o en situaciones concretas. | Que sea simplemente indecisa o que “se le pase”. |
| Demisexual | Puede sentir atracción sexual después de crear un vínculo emocional significativo. | Que cualquier persona necesite confianza para sentirse atraída. |
La demisexualidad no significa solo preferir conocer bien a alguien antes de acostarse con esa persona. La diferencia está en que la atracción sexual no aparece antes del vínculo, aunque sí pueda surgir después. En cualquier caso, las etiquetas son herramientas para entenderse, no exámenes que haya que aprobar.
Amor, atracción romántica y sexo pueden ir por caminos distintos
La orientación sexual y la orientación romántica no siempre coinciden. Una persona asexual puede ser heterosexual, lesbiana, bisexual, panromántica o arromántica, entre otras posibilidades. La orientación romántica describe hacia quién se dirige el enamoramiento o el deseo de una relación afectiva.
Por eso alguien puede querer una pareja estable, celebrar aniversarios, compartir proyectos y sentir una conexión profunda sin desear sexo. Otra persona puede sentirse arromántica, es decir, no experimentar atracción romántica, y aun así buscar amistades muy íntimas o formas de convivencia basadas en el cuidado y la confianza.
En mis explicaciones sobre este tema, la separación que más ayuda es esta. La atracción indica lo que sentimos hacia alguien; el deseo habla de las ganas de una actividad; la conducta refleja lo que hacemos. Las tres cosas pueden relacionarse, pero no son idénticas.
Cómo se construye una relación cuando las necesidades no coinciden
Una relación entre una persona asexual y otra alosexual, que sí siente atracción sexual, puede funcionar, pero necesita conversaciones más explícitas que las que muchas parejas dan por supuestas. No basta con decir “ya veremos”, porque el silencio suele convertirse en presión, resentimiento o inseguridad.
Hablar antes de que aparezca el conflicto
Conviene explicar qué tipos de contacto resultan agradables, cuáles generan incomodidad y cuáles quedan fuera de los límites personales. También hay que hablar de la frecuencia deseada, de la posibilidad de sexo y de qué significa la intimidad para cada miembro de la pareja. El consentimiento puede cambiar y debe poder retirarse en cualquier momento.
Buscar acuerdos concretos
Algunas parejas acuerdan no mantener relaciones sexuales; otras encuentran una frecuencia o unas prácticas que ambas personas aceptan; otras prefieren una relación abierta. Ninguna fórmula es universalmente correcta. Solo funciona si no se utiliza para convencer, castigar o aguantar en silencio.
La persona asexual no tiene que ofrecer sexo para demostrar amor, y la persona alosexual tampoco tiene que fingir que la necesidad sexual no existe. Cuando hay una incompatibilidad profunda, reconocerla con honestidad puede ser más cuidadoso que prolongar una relación basada en la esperanza de que alguien cambie.
Lee también: Cómo lanzarse a besar a alguien con respeto y seguridad
Dar espacio a otras formas de intimidad
La intimidad puede aparecer en una conversación vulnerable, en cocinar juntos, en dormir abrazados, en cuidar a la otra persona durante una enfermedad o en compartir un proyecto creativo. Para mí, este es uno de los aprendizajes más valiosos del tema: una pareja no se sostiene únicamente sobre el sexo, aunque para algunas personas el sexo sí sea una parte imprescindible.
Cómo saber si la etiqueta te ayuda
No existe una prueba médica para determinar si alguien es asexual. La pregunta más útil no es “¿he tenido relaciones sexuales?”, sino “¿siento atracción sexual hacia otras personas y cómo se presenta en mi vida?”. La historia de cada persona importa más que una lista rígida de señales.
- Observa si la atracción sexual aparece de forma espontánea o si solo identificas belleza, afecto o admiración.
- Separa lo que realmente deseas de lo que haces por presión social, miedo a decepcionar o deseo de parecer “normal”.
- Ten en cuenta que haber tenido sexo, masturbarse o disfrutar ocasionalmente de una práctica no invalida una identidad asexual.
- Permítete usar una etiqueta provisional, cambiarla o no utilizar ninguna.
Si la reflexión te produce angustia, hablar con un psicólogo o sexólogo con formación en diversidad sexual puede aportar seguridad. La ayuda profesional debería servir para conocerte mejor, no para “curar” una orientación ni para empujarte hacia una vida sexual determinada.
Entender la asexualidad también cambia la forma de leer el amor
La pregunta sobre qué es ser asexual no tiene una respuesta reducida a “no querer sexo”. Habla de una relación distinta con la atracción sexual, compatible con múltiples formas de deseo, cariño, compromiso y vida compartida.
La idea que yo conservaría es muy práctica: ninguna persona tiene que demostrar su orientación mediante una conducta concreta. Escuchar los propios límites, expresarlos sin vergüenza y negociar la intimidad con respeto permite construir relaciones más honestas, tanto para quienes están dentro del espectro asexual como para quienes lo están descubriendo en su pareja.